Mientras estos días la mayoría de gente llena sus blogs con entradas sobre el 20 N hablando sobre la muerte de Franco y lo beneficioso que fue esto para la sociedad Española, yo pienso mas en el 19 N. No es que no le dé importancia a una fecha que terminó con cuarenta años de represión, pero no pienso dedicar más que estas líneas al nombre Francisco Franco ni a lo que hizo o dejo de hacer.
Mi post hoy tiene otros protagonistas, mejor dichos OTRAS PROTAGONISTAS. Nombres como Clara Campoamor, Margarita Nelken, Victoria Kent o Dolores Ibárruri. Protagonistas que marcaron un antes y un después en la historia de nuestro país, las pioneras de la igualdad, y sobre todo las luchadoras que consiguieron que en una etapa difícil, donde el hombre lo era todo y la mujer su mera compañera de viaje, consiguiéramos poder votar en unas elecciones.
Votar, algo que hoy en día nos parece tan sencillo, y que muchas de nosotras desaprovechamos por falta de ganas, costo a muchas mujeres un duro sacrificio; luchar para poder demostrar al mundo que no somos ni mas menos que ellos, una cosa tan simple como demostrar que somos iguales.
En 1931 con la proclamación de la República, los encargados de hacer la nueva Constitución sugirieron que se contemplara esto en el texto: No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: el nacimiento, la clase social, la riqueza, las ideas políticas y las creencias religiosas. Se reconoce en principio la igualdad de derechos de los dos sexos. Una diputada radical llamada Clara Campoamor, enmendó este articulo hasta que consiguió que pasara a ser así: No podrán ser fundamento de privilegio jurídico: la naturaleza, la filiación, el sexo, la clase social, la riqueza, las ideas políticas, ni las creencias religiosas. El Estado no reconoce distinciones o títulos nobiliarios. (art.25)
Este mismo año, el gobierno concedió el derecho a voto a todos los hombres mayores de veintitrés años, y declaro que los curas y las mujeres podrían ser diputad@s. En estas elecciones salen elegidas dos mujeres diputadas por primera vez: Clara Campoamor y Victoria Kent, dos mujeres de tendencia de izquierdas, pero cada una de su respectivo partido. Este mismo año, ingresa como diputada la primera mujer socialista Margarita Nelken.
Clara Campoamor fue la principal defensora del voto femenino, todo lo contrario que Margarita Kent que lucho para que esto no ocurriera, pero siempre argumentando que no era una cuestión de capacidad de la mujer. Al final la intensa lucha de Clara Campoamor se vio reconocida en las Cortes y en el año 1933 las mujeres mayores de veintitrés años ejercieron su derecho a voto.
Los ciudadanos de uno y otro sexo, mayores de 23 años, tendrán los mismos derechos electorales conforme determinen las leyes.